De luto por los que tienen hipoteca
¿O debería decir por las neuronas de los que tienen hipoteca?
Ayer uno de nuestros queridos (y nunca bien ponderados) ministros decía en la radio pública que es normal el reajuste del sector inmobiliario y que ya sabían que esto tenía que pasar.
La analogía es la siguiente: supongamos que una persona está estafando a otra y todo el mundo, incluída la policía, lo sabe.
Por un lado, está muy mal que la policía, sabiendo que es una estafa, no haga nada.
Pero, por otro lado, uno piensa: “¡Joder! Si está claro que es una estafa y este tío se deja estafar, pues ¡allá él!”.
Porque sí, señores, esto hay que decirlo alto y claro: era EVIDENTE que la situación en el sector inmobiliario no podía seguir así. Pero todos repetían como loros las consignas del telediario: “no hay burbuja… esto es lo normal… etc…”.
El gobierno lo sabía. Los que se estaban forrando lo sabían mejor que nadie. Los que pensaban por sí mismos en lugar de tragarse las ruedas de molino del telediario lo sabían. Y nadie hizo nada por pararlo, lo cual está muy mal.
Ahora bien, en mi opinión, todo el que se dejara estafar con la famosa frase de “es que no van a bajar; en todo caso, subirán más lentamente”, es que realmente se lo merece.
Si creíais que era justo pagar por un piso el doble de su valor real, es el momento de mover el sonajero y probar alguno de los bonitos puentes de vuestra ciudad.

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