Murakami y la cabra salvaje
Justo acabo de terminar la lectura de “La caza del carnero salvaje”, de Haruki Murakami.
Creo que es el cuarto libro que leo de Murakami, y puedo decir dos cosas acerca de él:
- Que, al estilo de lo que son las novelas de Murakami, la historia te atrapa.
- Que, probablemente, es la peor traducción que he leído en mi vida. Y conste que, sobre todo en mi época de estudiante, he leído mucha edición barata.
El traductor, un tal Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala, es algo que no quiero olvidar, porque es imprescindible, si uno quiere disfrutar de la lectura, evitarlo a toda costa.
Varias veces durante la lectura he estado tentado de tirar el libro a la basura, pero lo cierto es que no he encontrado otra edición, probablemente porque no he sabido buscarla adecuadamente…
La edición que tengo es de la colección “Compactos”, de Anagrama, según parece, de enero 2009, o al menos eso pone en las páginas interiores (se puede ver la portada en la imagen adjunta).
Como digo, para mí la novela es buena, pero la traducción es muy, muy mala. Y para muestra, no uno, sino un par de botones. En la página 22, puede leerse:
- Es que fui a un entierro. Y cuando se terminó me pasé por el barrio de Shinjuku para tomar unas copas.
En su página 308 puede leerse:
[...] En cierto modo, porque ya tenía otra casa de campo más bien situada, y también porque mi hermana se casó [...]
Mire usted, señor traductor, cuando algo está “más bien” que otra cosa se dice que está “mejor”. ¿Le suena?
Por otra parte, que usted no tuviera ni pajolera idea de lo que es Shinjuku antes de comenzar la traducción de este libro, no justifica que ponga en boca de un personaje una frase tan forzada como la primera que indico más arriba.
Y me explico: si yo, que vivo en Madrid, me voy de copas y se lo cuento a un amigo que también vive en Madrid, le diré, por ejemplo, “estuve de copas por Malasaña”, porque él, que también vive en Madrid ya sabe qué es Malasaña, y, por tanto, no es necesario que diga explícitamente que es un barrio. Un lector avezado, sin necesidad de conocer Tokyo, podrá entender el pasaje o buscar la información necesaria para entenderlo.
Pero como solía decir mi abuela, “cree el ladrón que todos son de su condición” y quizás por eso usted nos toma a nosotros, los lectores, por idiotas. Pero su gramática y su vocabulario (por lo demás, pésimos) dejan claro quién es en esta historia, no el carnero, sino la cabra salvaje.
Tags: carnero, caza, fernando, gavala, haruki, murakami, rodríguez-izquierdo, salvaje

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