De Luto…
…por el mundo puto.

Archive for the ‘por la política’ Category

La entelequia de la “gran nación”

Fri ,26/09/2008

Muy a menudo (demasiado para mi gusto) se oye hablar a gente en los medios de comunicación sobre “españa”, sobre “nuestra gran nación”, como algo concreto, tangible; como un ente vivo que requiere nuestra atención o como una planta que requiere de nuestros cuidados para sobrevivir. Pero, en fin, siempre algo externo y separado de nosotros, que tiene entidad propia e independiente.

Y creo, sinceramente, que esta es una de las mayores aberraciones que nos ha tocado vivir.

Me explico.

Aquí podríamos aplicar, sin duda, algo parecido al “principio antropológico”, que suele aplicarse en física, para explicar por qué el universo es como es, tan “adecuado” para la aparición de la vida en él, y es el siguiente: “el universo es como es porque si fuera de otra manera no podría haberse creado la vida, por tanto, no estaríamos aquí para observarlo“.

Lo que pretendo decir es que españa NO existiría si no existieran los españoles. Así pues, todo lo que realmente es españa está materializado en lo que son las personas que viven en españa. Si estas personas viven bien y son felices, entonces españa va bien. Si no viven bien, si no son felices, entonces españa va muy mal.

Así pues, todo aquello que hacemos en favor del bienestar común, en favor de la gente que vive aquí, lo hacemos a favor de españa. Y todo aquello que hacemos en contra de la gente que vive aquí, es una agresión contra españa.

Esta es la mayor paradoja: aquellos que contínuamente utilizan la imagen abstracta, externa, de españa, pretenden que dediquemos nuestras a vidas a trabajar en favor de una entelequia, a regar una planta fantasmagórica que sólo crece en su imaginación y sus bolsillos. Justo ellos, utilizando esta idea absurda, nos esclavizan con un único fin: el de obtener cada vez mayor poder económico/político. Justo ellos, que tanto defienden a españa son los que peor la maltratan. Y españa (los españoles) dice lo mismo que se atribuye a Jesucristo: “lo que le hagáis a ellos, me lo estaréis haciendo a mí”.

De luto por el transporte público en españa

Mon ,22/09/2008

Día de lluvia y, por tanto, día de atascos brutales en Madrid. Además, resulta ser el día mundial “sin coches”. ¡Juas! Y las instituciones públicas afirmando: “nosotros apoyamos el día mundial sin coches”.

Claro, pero, casualmente, aquí, en Madrid, la mayoría de la obras están encaminadas al transporte privado. Y esto se nota, porque las carreteras están masificadas. Y es que coger un metro o un tren en Madrid es una lotería. No sólo hay poca frecuencia y poca cobertura, es que se averían y se retrasan (”por causas ajenas a EMT/Renfe”, eso sí) contínuamente.

Pero este no es un mal específico de Madrid. Es nacional. He aquí un ejemplo, donde se afirma (por parte de una institución pública) que en año y medio estaremos a la cabeza de la alta velocidad mundial.

Disculpen, señores políticos, pero son ustedes risibles.

Imagínense un agricultor presumiendo frente a otro por el ferrari que acaba de comprarse. No señor, lo que puede mejorar la vida de un agricultor es un tractor. Lo que necesitamos es poder llegar al trabajo por la mañana en un tiempo razonable. Y poder movernos por la geografía española en un tiempo y a un precio razonables. Exigimos que nuestro dinero sea empleado en cosas que mejoren nuestra vida, no en cosas que “adornen” sus mandatos, señorías.

Tomemos el ejemplo de Japón. Hoy en día tienen la mayor red de trenes de alta velocidad del mundo. Pero eso no hace que su transporte público sea mejor. Lo que lo hace mejor es:

  1. La cobertura y los precios de la alta velocidad: muchos la utilizan a diario para ir a trabajar, cosa impensable en españa. Además, el transporte “a gran escala”, no impide que los pequeños desplazamientos se vean afectados (como es el caso de Galicia, por ejemplo).
  2. Que tienen transporte público a pequeña escala infinitamente mejor que el nuestro: es barato, con una cobertura brutal e impresionantemente puntual (que pregunten a los que usan metro de madrid a diario, a ver si se tragan la coña esa de “el mejor metro del mundo”); en metro o “cerccanías” se puede viajar a cualquier parte del área metropolitana de Tokyo, así como a las ciudades vecinas: Yokohama, Nikko, Kobe, etc. Si un metro se retrasa un minuto (cosa que ocurre muy raramente), empiezan a pedir disculpas por la megafonía.
  3. Los transportes por superficie: puedes tomar autobuses sin miedo a perder esa puntualidad que los caracteriza. Como ejemplo, Kyoto. Ahí las paradas de bus tienen marcadas las llegadas al minuto. Si, por ejemplo, pone que la línea X llega a las 8:03, 8:09, 8:14, etc., puedes estar seguro de que llegará a esa hora. Esto es algo impensable, inimaginable diría yo, en un país tercermundista como el nuestro.

Así pues, señores políticos, déjenme decir que dan risa sus hipócritas iniciativas en materia de transporte público, y, en consecuencia, todos los “días sin coche” que se les ocurra organizar.

De luto por la expo del agua

Mon ,15/09/2008

Porque ha terminado y la echaremos de menos.

Y por las cosas que nos ha enseñado: que tenemos que hacernos la limpieza en seco por el bien de todos aquellos prebostes que dirigen esta gran nación, ya que, sin sus lustrosos campos de golf, no serían lo que son.

RIP Expe, digo Expo (no sé en qué estaría pensando…).

La fábula de la mandarina y el choto

Thu ,11/09/2008

La mandarina vivía sola y un buen día decidió probar a compartir piso.

Así que puso un anuncio, al que respondió un choto, y la mandarina aceptó encantada vivir con él.

Pero hete aquí que un buen día, el choto pensó: “Tengo algo de dinero en el bolsillo, así que voy a comprar un candado”. Y, haciendo uso de lo que llamaba “su libertad“, el choto compró un candado, lo colocó en la nevera y colgó un cartel que decía “Acceso a la nevera: 5 piastras”, pensando que así su dinero aumentaría.

En esto que la mandarina, ni corta ni perezosa, se acercó un momento al piso de una vecina lechuga y le preguntó si no tendría a mano una cizalla, cosa que, casualmente, sí tenía.

Así que la mandarina cortó el candado y esperó al choto (que había salido) detrás de la puerta. Cuando éste llegó a casa, lo agarró por la camisa y lo lanzó por la ventana. Claro, el choto, un poco ofendido, tuvo que aceptar resignado que la mandarina coartara de esta brutal manera “su libertad“. Enojado como estaba, se fue a ver a su amigo el buitre y le contó lo sucedido.

El buitre, apiadado del pobre choto, hizo lo siguiente: se colocó en la puerta de entrada al piso de la mandarina y, cada vez que ésta llegaba de la compra, le robaba la comida, se la comía y le picoteaba un poco el cogote. Todo ello, como siempre, haciendo uso de “su libertad“.

Y así continúan. El choto y el buitre haciendo uso de “su libertad” y la mandarina luchando día a día por ser autosuficiente y seguir adelante, a pesar de que su libertad es, al parecer, incompatible con la extraña y auto-atribuida “libertad” de sus amiguitos.

Fin.